Juan Ignacio Silva, socio y presidente de Desco, y ex timonel de la CChC

El clima eleccionario y la baja del cobre les hacen prever que vienen tiempos de “mayor precaución”, dice Silva. Aun así, siguen con proyectos emblemáticos, como uno conservacionista de loft en el ex Hospital Alemán de Valparaíso, donde ya han comprado connotados empresarios, como Gonzalo Rojas.

Pese a que tiene una cartera de proyectos por unos US$ 350 millones, en la constructora Desco están convencidos de que en lo inmediato vienen tiempos de mayor precaución y que hoy el sector inmobiliario está en un punto de inflexión.

El clima eleccionario, la baja del precio del cobre y el ciclo que sigan las remuneraciones son parte de esta ecuación.

Lejos de creer en que alguna vez hubo burbuja inmobiliaria, el socio y presidente de la compañía, Juan Ignacio Silva, atribuye aquella alza de valores a la presión de costos muy fuerte que ha enfrentado el sector inmobiliario y que, a su juicio, causó el alza de los precios.

Pero advierte: “Nuestra sensación es que debería comenzar a moderarse. Creemos que el alza de precios de los terrenos ya ha tocado su techo. No más”.

 

dame søker mann i Røros -¿Qué factores harán moderar los precios?

“Nuestra tesis es que el alza de las remuneraciones no da para cualquier precio de venta y las inmobiliarias nos tendemos a poner más conservadoras con las compras. Los tiempos son de mayor precaución. El escenario es de una probable ralentización del aumento de las remuneraciones, y aumentos de impuestos. Entonces, a pesar de la escasez (de terrenos) el sistema se pone más conservador porque ¿quién paga el aumento de precios? La primera señal debiera ser en la materia prima, que es el terreno. Deberían entrar en una meseta y estabilización”.

 

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“El tema tributario, asamblea constituyente, son señales de una percepción de riesgo mayor. (…) Hay elecciones por delante y para el próximo año y siguiente hay muchas cosas por ver”.

Pese a esto, Desco no ha postergado proyectos. Entre ellos figura uno conservacionista en Valparaíso, en el edificio donde hasta 2008 funcionó el Hospital Alemán, en el cerro Alegre.

Tras quedar abandonado, Desco adquirió el inmueble y trabaja en transformarlo en un edificio de lofts residenciales. De nombre Parque Magnolio, es una obra que incluye rescate patrimonial, pues contempla conservar parte de su estructura y fachada original, pensando en un desarrollo para primera y segunda vivienda. Aunque el proyecto está para entrega en 2014, ya tiene propietarios, como Gonzalo Rojas (Bethia).

Desco posee otros proyectos en la Quinta Región: dos edificios en Jardín del Mar, en uno de los pocos paños que aún quedan en la zona, cerca del colegio Mackay (ver recuadro).

La salida al exterior de Desco no ocurriría antes de 2015, aunque ya prospectan Perú.

 

men seeking men in Narrabri -¿Está en sus planes acudir al mercado de capitales, a la bolsa?

“Es un proyecto que miramos siempre. Por ego nos gustaría estar en la bolsa, pero en la práctica nos ocurre que no hemos requerido más capital que el que tenemos. Mientras eso no ocurra -para el 2015 tenemos claro que no tenemos inconveniente-, no es un proyecto todavía salir a la bolsa”.

 

free black christian dating websites -¿A nivel gremial o como Desco, qué van a hacer con un IPC potencialmente mal calculado? Si se hace una corrección, la

UF y sus ventas hubieran sido más.

“Este es un tema de la CPC, gremial, que afecta a toda la industria. No está clara la magnitud de esto. Lo primero es objetivar y saber de qué porte es el problema. No me atrevería a contestar sobre las consecuencias, pero sí tengo claro que las ramificaciones son realmente importantes”.

Segunda generación

La historia de Desco comienza en 1938 -en agosto cumple 75 años- cuando tres compañeros ingenieros civiles de la Universidad Católica -Sergio Silva Bascuñán, Rafael Donoso y José Miguel Echenique- decidieron asociarse. El momento les ayudó: al año siguiente ocurrió el terremoto de Chillán, que generó trabajo de reconstrucción.

Luego la firma participó en varios proyectos simbólicos, como la construcción, en siete meses, de la Unctad (el edifico conocido como Diego Portales y actual Centro Cultural Gabriela Mistral, en el centro de Santiago), que se la encargó la administración de Allende. Y luego Desco fue intervenida.

Con los años, su propiedad varió: la familia Donoso se retiró en 2004 y los Echenique vendieron en 2012. Hoy los controladores -con cerca del 55%- son la segunda generación Silva, comanda por Juan Ignacio Silva, y siete hermanos más: María (casada con el empresario José Luis del Río), Virginia, Magdalena, Verónica, Trinidad, Pilar y Francisco Silva. En la propiedad también participan la familia de Joaquín Díaz (28%) y profesionales de Desco, como el gerente general, Juan Pablo Monge, que también es socio.

El modelo de negocios de Desco es financiar cada proyecto en un porcentaje de los recursos requeridos. Pero también levantan recursos del mercado, inversionista, fondos de inversión, family offices , personas naturales e incluso de la propia familia controladora, hermanos Silva, quienes como inversión personal acompañan iniciativas.

“El tema tributario, asamblea constituyente, son señales de una percepción de riesgo mayor”.

 

single fathers dating El interés por Viña, Jardín del Mar y Las Salinas

Desco ha sido una activa desarrolladora en Viña: en el pasado fue la gestora de varios de los edificios más antiguos que están rodeando la plaza, en el centro Viña del Mar, como algunas galerías. Y ha construido cerca del 70% de las obras en altura de Jardín del Mar. Por lo mismo, les interesa la licitación que pueda venir de la Armada, que tiene terrenos en esta zona.

También están atentos al desarrollo que pueda hacer Copec de los terrenos de Las Salinas, donde antes funcionaban las petroleras. “La información que nosotros tenemos es que Copec quiere primero conversar bien con la municipalidad, intercambiar ideas para un desarrollo muy armónico con la ciudad, y va a llegar el momento en que va a convidar a los inmobiliarios. Tiene etapas anteriores todavía”, estima Silva.

 

Trayectoria

Juan Ignacio Silva cuenta que desde muy chico comenzó a acompañar a su padre a las obras. En una de esas ocasiones, cuando tenía como siete años, no saludó al jefe de obras y su padre lo reprendió duramente. Le hizo escribir 200 veces “Debo saludar al jefe de obras”.

Tras estudiar ingeniería civil en industria con mención en construcción en la UC, Juan Ignacio Silva se integró en 1978 a Desco, al departamento de Estudios. Llegó a la gerencia general y luego a la presidencia. Su padre y él compartieron el interés gremial: Sergio Silva Bascuñán fue presidente primero de la CPC y luego de la CCHC, y Juan Ignacio Silva fue presidente de la CCHC.

Hay proyectos en los Desco participa, que se han entrabado. Ocurrió con hotel Punta Piqueros en Concón, que desarrollan las familias Urenda y Enzo Bolocco, entre otros inversionistas. Desco es la empresa constructora de la obra, pero un fallo reciente determinó paralizar la iniciativa, al estimar que requiere de un Estudio de Impacto Ambiental.

“La municipalidad le tiene que dar instrucciones a la inmobiliaria y la inmobiliaria al constructor. Todo eso está en proceso”, dice Silva.

Desco también busca llegar con obras inmobiliarias propias a Concepción -hoy participan como constructores-, y potenciar más su presencia en Santiago.

En la Ciudad Empresarial de Huechuraba está con un proyecto de oficinas en la parte del cerro, y quiere ir a Estación Central, con un proyecto de vivienda para el estrato medio.

 

 
 

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